La relajación

categoria-relajaciónLa relajación consciente, Introducción.

A través de la relajación se aprende a controlar y dirigir la mente. Preparándola para las diferentes técnicas mentales del yoga. La relajación es el punto de partida para Pratyāhāra (interiorización), Dhāranā (concentración), Dhyāna (meditación). En la relajación, se dan los primeros pasos para dominar la mente.

Como cualquier otra técnica del yoga, se trabaja de forma conjunta la parte física (el cuerpo), la parte mental (emociones, sensaciones y pensamientos) e incluso la parte prānica o energética. Durante la práctica de la relajación, se aprende a reconocer y diferenciar, las sensaciones o percepciones, de cada una de estas facetas del ser humano. Descubriendo incluso, sensaciones que de cualquier otra forma pasarían desapercibidas, y que a través de la relajación son descubiertas.

Uno de los efectos más evidentes, de la relajación profunda y consciente es el gran descanso físico y mental que proporciona. Y además, en la práctica del yoga, su importancia es esencial, ya que al finalizar la práctica de āsanas, la relajación le da al organismo, la oportunidad de asi­milar los efectos de los āsanas realizados antes de la relajación.

El objetivo de la relajación, es mantener y/o restablecer el equilibrio psicofísico.  A través de la liberación de las tensiones. Como la mayor parte de las tensiones (físicas, emocionales y mentales) son inconscientes, se acumulan, y solo tomamos conciencia cuando se transforman en síntomas que indican un perjuicio para la salud y el bienestar. Hay que descubrir las tensiones, prestarles atención y dedicarles el tiempo necesario hasta hacerlas conscientes, desde su raíz u origen, para que la tensión comience a disolverse, hasta desaparecer, quedando en su lugar la sensación de alivio y bienestar. No hay que esforzarse, hay que tener una actitud de confianza y abandono a la relajación, que los mecanismos de distensión, naturales del cuerpo se activen con la ayuda de la respiración lenta y consciente.

En la relajación, el cuerpo permanece inmóvil. Esta falta de movimiento puede ser, para muchas personas, una dificultad mayor que la realización de āsanas complicadas. Por qué puede provocar una gran necesidad de moverse (que puede resultar incluso, agobiante), esto no es algo que surja del cuerpo físico, es provocado por la mente. Aprender a controlarlo, no es un reto que resulte fácil, en especial para las personas de carácter y actitud muy activas.

La posición de savāsana, no requiere de un ejercicio físico, pero si mental. Cuando se para el cuerpo, la mente tiende a aflojar el ritmo, pero su inercia impide que se pare por completo. Así, la mente se activa provocando que, a mayor actividad física, mayor actividad mental, pero a menor actividad física no siempre disminuye la actividad mental. Incluso en algunos casos también aumenta. Esta tendencia a la actividad, esta inercia, es la causa de que la mente se resista a parase del todo, provocando una reacción de rebote o resistencia inicial, que aparentemente impide calmar a la mente, esta sensación de rebote, se hace más intensa, cuanto más pretendemos relajarla. Si el día a día es muy activo y dinámico, facilita que la mente se acelere, aumenta la actividad mental, que además, se alimenta a sí misma. Por ello, hay que darle una ocupación a la mente, una sola, a la que prestarle toda la atención y no necesite activación. Quitándole de esta forma el exceso de energía activa. La mente como herramienta que es, hay que utilizarla, en este caso, para localizar y liberar tensiones.

La atención es el primer paso para calmar a la mente, poner la atención en una sola cosa, una atención focalizada, continuada sin esfuerzo. Hay que poner la atención en uno mismo, observar el cuerpo, la posición, la respiración y así es como la mente va pasando de la dispersión y aceleración, a la atención focalizada y dirigida hacia dentro, hacia uno mismo, aprendiendo y adquiriendo el estado de interiorización o Pratyāhāra.

Cuando la atención focalizada e interiorizada (Pratyāhāra) se mantiene y prolonga, poco a poco, pasa a ser concentración o Dhāranā, que con tiempo y la práctica continuada, la concentración llevara al estado de Dhyāna o meditación. Por ello al aprender correctamente la relajación, adquirimos las bases para prácticas más avanzadas.

Pero antes hay que poder mantener la atención, dirigir la mente con voluntad propia, recorrer todo el cuerpo conscientemente, con atención continua, mientras se controla, se interioriza y concentra, se irán descubriendo esas tensiones.

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