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Sūtra V. Los movimientos de la consciencia son cinco y su influencia puede ser perturbadora o no

Pāda I. Sūtra V: Vrttá yā páñcan tay ah klista aklistah

Vrttá: que gira, que rueda, presente a…, movimientos, modificaciones (en la consciencia)
: movimiento,
Páñca: quíntuple,
Tay: sah: manifestar, expresar.
Klista: que aflige, que atormenta, que inquieta, doloroso
Aklistah: que no altera, que no perturba, que no aflige, indoloro, agradable

“Los movimientos de la consciencia son cinco y su influencia puede ser perturbadora o no”.

Las cinco actividades de la mente o movimientos de la consciencia, pueden ser, según el uso que se les dé: beneficiosos o perjudiciales

Si se elige utilizarlos para la autorrealización y el crecimiento personal, serán una ayuda hasta la última etapa del proceso, donde hay que desapegarse de los condicionamientos, por ello se dice que la semilla para el cambio, donde está la posibilidad de autorrealización, se encuentra o se siembra en la cittá (conciencia o sustancia mental) y no en el observador (el ser). Es en la consciencia donde está la voluntad que se utilizará para el cambio. El observador no actúa, la acción necesaria para un cambio debe surgir de la voluntad de ese cambio, y para que haya voluntad de cambiar, hay que haber tomado conciencia de que hay que cambiar algo, así el observador se limita a observar a la conciencia, o a través de ella, descubriendo que cambiar, observa también la decisión de cambiar (voluntad) y observa la acción o acciones realizadas para conseguir el cambio pero no interviene en el proceso.

Está claro que es la conciencia o sustancia mental, la que provoca la identificación con los objetos y crea las fluctuaciones o movimientos de los pensamientos. Cuando no se toma conciencia para cambiar y seguir un camino de crecimiento personal, estas fluctuaciones pueden manifestarse, o no, en determinados momentos, ya que depende de que el inconsciente las haga aflorar a raíz de un desencadenante externo.

La falta de control es lo que vuelve perturbadores a los procesos mentales, que una vez descontrolados pueden llevar a estados de angustia, que impliquen sufrimiento físico, emocional y mental, estos estados de angustia son provocados por la falsa identificación con los objetos, hace que deseemos, juzguemos e incluso condenemos,… arrastrándose hacia una contracción de la consciencia que implica estar centrado en el interés personal y además están relacionados con la adquisición karmica, en cambio, cuando se ha conseguido un control relativo o completo, los pensamientos no llegan a provocar los estados de angustia y sufrimiento o por lo menos se controlan aliviando la angustia y el sufrimiento pues implican el desinterés personal al desapegarse de los deseos, aprensiones y aversiones, evitando los juicios y prejuicios, nos acercamos a un amor más puro y eso permite la expansión de la conciencia y por tanto son pensamientos enfocados a la ausencia de adquisición karmica. Son las funciones mentales, esos movimientos de la consciencia los que crean los impulsos karmicos y a la vez esos impulsos karmicos, crean los movimientos de la consciencia, y así se forma un círculo continuo que se alimenta así mismo. Estos estados conviven de forma paralela ya que no pueden manifestarse a la vez, donde hay dolor y/o angustia no puede haber placer y viceversa. Las prácticas de Kárma yoga, la acción desinteresada, el voluntariado son prácticas muy recomendadas.

Todos los elementos relacionados con el mundo dual de la materia, están fuertemente arraigados por su identificación, (yo soy…, yo tengo… yo quiero…), y son las causas que transforman en graves obstáculos a los procesos mentales, es por ello que resulta muy difícil liberarse, y de ahí la importancia de la práctica del yoga y la fuerza de la voluntad, que controlan el dolor y la angustia, liberando los deseos a través del desapego y la renuncia. Pero para conseguirlo hay que ser consciente de su proceso, los pensamientos inundados de deseos que no son satisfechos llevan a una frustración y sensación de fracaso, mientras que cuando se consiguen la sensación de éxito es nublada por el miedo a perder lo conseguido, y además aumenta el deseo por más y más cosas u objetos y el circulo se alimenta solo. Asociamos el bienestar a lo externo y circunstancial que provoca felicidad o satisfacción momentánea, y cuando lo externo cambia nos desesperamos por la perdida.

Recobrar la satisfacción y sensación de paz se puede conseguir con la contemplación de cosas que provoquen un estado interno más permanente sin deseos externos, la concentración en la llama de una vela, observar un bonito paisaje, una puesta de sol, o simplemente mirar al horizonte a la orilla del mar, y dejar que la sensación de inmensidad te llene.

El discernimiento (viveka) es una de las prácticas que se debe realizar constantemente ya que ayuda a tomar consciencia de que cosas nos perturban, del cómo y cuándo nos perturban, permitiendo realizar un análisis interno de que debemos cambiar, combinando técnicas de interiorización (Pratyāhāra) y de concentración (Dhāranā), para terminar consiguiendo el estado de meditación (Dhyāna) que a su vez lleva a la absorción definitiva de los procesos mentales, estado de Samādhi.

Hay que recordar que el vivir en el mundo de la materia lleva implícito un aprendizaje para el alma (el ser o si mismo), con dos objetivos, que el ser quede sumergido en las profundidades de la experiencia con todas sus consecuencias de placer y dolor, y que eso provoque la necesidad de buscar de forma más intensa la liberación del mundo de los fenómenos, o el mundo material.

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yogasuryachandra

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