Una visión genérica

El karma es la ley de causa y efecto, o causa y consecuencia. Es una ley que gobierna el equilibrio y la compensación en el universo. No es ni bueno ni malo, no es un premio ni un castigo.

Antes de nada aclaremos que, lo que llamamos “bueno” o “malo” son términos que utilizamos desde el lenguaje descriptivo para definir y catalogar las cosas según nos gustan o disgustan. Ponemos etiquetas y valoramos los acontecimientos dependiendo de cómo nos afectan. Son juicios de valor que pueden depender de la cultura, la sociedad, la familia y las creencias. Luego está la ley y la justicia, que no siempre van de la mano. Y si lo miramos fríamente son otra forma de catalogar e intentar establecer un orden social con el que no siempre, ni todos, estamos de acuerdo. Ya que depende una vez más de nuestra situación y de cómo nos afecte. Una ley concreta le gustará más a quien le beneficie y menos a quien le perjudique, lo que no significa que sea justa, cosa que también puede depender del punto de vista y la experiencia de cada uno.

Teniendo en cuenta que desde la ley y la sociedad los cambios son constantes (incluida la moral). Lo que antiguamente era bueno, ahora es malo y viceversa. Lo que antes era aceptado y legal ahora no lo es. Para poner un ejemplo que no hiera sensibilidades, todos estaremos de acuerdo que ya no es aceptable ni social ni legalmente un circo romano, al que echar gente a los leones. Pero en aquella época solo las víctimas, veían la barbarie, era legal, una forma de castigo y a la vez de diversión. Aceptado judicialmente y socialmente. Hoy inaceptable desde todos los puntos de vista.

Pero además, el paso del tiempo cambia los matices, y las definiciones, sobre las que basar nuestros puntos de vista (juicios de valor).  Hay casos en el que dos personas pueden discrepar en si es bueno o malo, y no ponerse de acuerdo (no se trata aquí, de si se tiene o no razón, ni de quien la tiene). Desde el punto de vista personal, influyen muchas cosas y casi todas personales, para que describamos algo como bueno o malo. En realidad cuando clasificamos algo como malo, es porque ese algo nos daña o nos desagrada. Si no me gustan los guisantes, diré que están malos, pero a quien le gusten, dirá que están buenos.

Así que aquí, no utilizamos términos de bueno o malo, ni justo o injusto, ni si quiera desde una perspectiva literal de justicia o social. Tanto lo bueno como lo malo tienen una cosa en común son experiencias, vivencias.

Tanto si la causa como su consecuencia, las catalogamos como buenas o malas, el karma compensara y equilibrara, pues el karma no cataloga, si no que equilibra los opuestos.

Desde la perspectiva del karma la experiencia no es buena ni mala. Es una experiencia que lleva un aprendizaje, un descubrir algo de uno mismo. Que dependerá de cómo nos enfrentemos a esa experiencia, cómo gestionemos las emociones que provoca, tanto si son agradables cómo si no. Cómo serán nuestras reacciones a lo que sentimos, cuál es nuestra actitud ante esa experiencia. Se trata de aprender sobre uno mismo y para uno mismo, descubriendo como somos en esencia.

Es una ley física y espiritual.

La física es comprobable, si suelto un boli, se cae. Soltar es la causa, caer el efecto, (la gravedad, es neutra, porque la gravedad aplica la misma fuerza, tanto si lo suelto como si no) la gravedad será una variable que no interfiere.

Como ley espiritual su función es equilibrar y restaurar los desequilibrios causados por nuestros errores en el aprendizaje (del alma), pero NO como algo automático, sino que crea la situación favorable para que se corrija con un nuevo aprendizaje. Ósea, si cometo un error, el error causa un desequilibrio, el karma creara la situación que me permita aprender del error a la vez que corrige el desequilibrio.

Hay diferentes tipos de karma:
Personal:

Cuando las causas de uno y sus consecuencias afectan a uno mismo. Ej.: Mientras se hace un régimen de adelgazamiento, se decide comer una paella hasta hartarse y un helado. La causa comer. Las calorías de más, el efecto o las consecuencias. Pero solo afecta a uno mismo. (Personal).

Familiar y generacional:

Cuando las acciones y decisiones de uno, afectan al entorno más cercano, familia y amigos. Ej.: los padres eligen en un momento dado un colegio para sus hijos, y rechazan otros, (plan de estudios similar). Los profesores, la dirección del colegio y los compañeros de un colegio no serán los del otro. Las personas que conocerá y le influirán en el colegio elegido, cambian. Causa, la decisión de colegio elegido. Consecuencia, conocer a unas determinadas personas en lugar de otras.

El generacional es un grado más, ya que lo que aprendemos de padres a hijos, pasa de una generación a otra, puede expandirse a nivel de cómo nos relacionamos social y culturalmente. Por tanto, decisiones de los abuelos (causa) que influirán en nuestras futuras decisiones y acciones (consecuencia que a su vez se convierte en causa), creando las consecuencias que afectaran a nuestro entorno cercano.

Colectivo:

Cuando la acción de uno afecta a terceras personas en mayor o menor número, tiene una dimensión que puede ser más cercana o más global, dependiendo a cuanta gente afecte. Ej.: como profesora de yoga, elegir una postura (āsana) en lugar de otra, afectara a un número limitado de personas (mis alumnas/os). En el caso del director de una gran compañía, sus decisiones, afectaran no solo a los trabajadores de su compañía, sino también a los consumidores y usuarios de sus productos, por elegirlos. Incluso a un público influenciado por la publicidad, aun no siendo consumidor del producto. Imaginemos pues, un presidente de gobierno, sus decisiones afectan, ya no a un país, sino a varios, dependiendo de las relaciones internacionales que mantenga.

yogasuryachandra

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